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sábado, 7 de noviembre de 2009

Especímenes - El periodista deportivo de "la nueva escuela"

En la década de los '90 comenzó a surgir, por todos los medios de comunicación, una nueva era de periodistas deportivos. Como consecuencia de que el deporte más popular en la Argentina es el fútbol, el espacio dedicado a esa actividad, ya sea en radio, televisión o en los diarios (ni hablar de Internet), es ampliamente superior a la de cualquier otra disciplina. Con este escenario es que fueron surgiendo las “escuelas de periodismo deportivo”. La ecuación podría entusiasmar a cualquiera: tres o cuatro años de estudio y una salida laboral. Eso sí, previo pago de una jugosa cuota mensual.

Por Federico Campos

Se suele decir que todo periodista debería tomar distancia de los protagonistas para no ser influido por sus intereses, y así tener una mirada lo más neutral posible. Sin embargo, esta clase de periodistas aggiornados tiene una particular manera de ejercer la profesión.

Por ejemplo, dicen a los cuatro vientos “yo soy menottista o bilardista”, sin que les tiemble el pulso, a pesar de que es lo mismo que si alguien que se dedica a informar sobre política dijera “yo soy kirchnerista o menemista”. Si hiciera algo por el estilo, perdería total credibilidad. Pero la “raza” que se dedica específicamente al fútbol es inimputable y se le perdonan hasta los errores más garrafales. Son amigos de los futbolistas, de quienes luego deberán analizar su rendimiento en la cancha o si merecen o no ir al mundial Sudáfrica 2010. Además, tienen amigos técnicos, amigos dirigentes de clubes, amigos en la AFA, etc.

Hay decenas de programas dedicados al deporte (siempre, con un 90 por ciento de fútbol), pero solo un pequeño porcentaje se dedica a analizar el juego en sí o los rendimientos individuales. En general, pasan la mayor parte del tiempo debatiendo sobre las peleas en los planteles, si Fulano no le pasa la pelota a Mengano por problemas de cartel o si tal jugador es buen o mal compañero. Realizan extensísimas crónicas cuando hay internas en un club grande, como si en los medios no existieran los celos, las envidias y las rispideces entre los compañeros de trabajo. Dedican un gran espacio a especular sobre lo que gana determinado jugador o director técnico, pero jamás aceptarían que alguien develara el sueldo que ellos mismos cobran. Muchas veces, también se los puede escuchar decretando que un futbolista “está robando” (que en la jerga significa que debería dejar el fútbol), o bien, pidiendo lisa y llanamente la renuncia de un técnico, porque “su ciclo está agotado”. Jueces, fiscales y periodistas, todo a la vez.

Otra gran especialidad es la de expertos en estadísticas insignificantes. Ejemplos sobran: “Palermo convirtió el gol 500 en la historia de los superclásicos”; “Delgado convirtió el gol 7 mil de la historia de la Copa Libertadores”; “Boca nunca pudo ganar como visitante cuando lo dirigió tal arbitro”. Algo así como decir: “El último acto de Cristina Fernández en González Catán fue el número 35 de un presidente en esa localidad”, o “Cristina utilizó 3 mil palabras en su último discurso”.
Al fin y al cabo, todas estas “virtudes” fueron aprendidas en las emblemáticas academias de periodismo deportivo que abundan en la actualidad. Y que, como se ve, vienen haciendo escuela.

martes, 3 de noviembre de 2009

Especímenes - Ser futbolista hoy

Lejos de entrar a la cancha con el cuchillo entre los dientes, los jugadores actuales son obsesivos de la estética y el cuidado personal. Con ustedes, el “metrosexual de la pelota”.

Por Juan Britos


Le duelen los ojos, los dedos y, un poco, el nervio ciático de tanto jugar a la Play Station con su compañero de cuarto. El mensaje de texto de su novia “botinera” lo despabila de la inercia tecnológica y le recuerda que la vida es un trámite que requiere de cierta burocracia. Para matar el tiempo, elige Internet. La ventana al mundo.

Tras un moderado almuerzo, sube al micro escuchando el reproductor de audio que trajo del último viaje por Europa. Ensimismado, observa al resto de los mortales que caminan junto a sus familias, con una mueca de resignación.

Cumbia santafesina, “Bombón asesino”. Mascando chicle se pasan los minutos hasta arribar al estadio, que desborda de fanáticos cuyos rostros exhiben evidentes signos de violencia reprimida, lista para ser eyectada hacia los veintidós protagonistas, el rival y quien se interponga en el camino.

Apura el paso entre cámaras, micrófonos y preguntas de dudoso contenido. Aduladores de profesión, lo consultan por cuestiones que no hacen a la cosa. Pone la mejor cara y contesta con el cassette: “e’ un partido muy difícil, ningún rival te regala nada, el ‘fubol’ se emparejó”.

Se alisa el pelo frente al espejo del camarín mientras su mano derecha esparce bronceador sobre el rostro tenso. El objetivo primordial es aprovechar el sol dominical para lucirlo por la noche en Esperanto. Ladeando la cabeza, que luego brillará bajo la atenta presencia de cuarenta mil gargantas fervorosas, observa a su compañero de equipo, que luce un torso tallado por la gimnasia y el cuidado profesional.

Siente envidia y admiración, un crisol de sensaciones que lo sumergen en un estado cercano a la impotencia. Pero no hay tiempo para desvanecerse frente a la realidad. Es hora del precalentamiento. El profesor llama y el grupo acude de inmediato. Vinchas negras por doquier, que prolijamente sujetan melenas y además sirven para presentar las marcas de turno que promocionan quién sabe qué cosa.

Antes de comenzar con el repiqueteo tradicional, chequea que el slip sea el adecuado en caso de quedar desnudo ante una multitud de enardecidos que solo desean el triunfo, pese a todo y pase lo que pase. Una promotora lo mira embelesada. Sabe que será suya, así es el destino. Exagera algunos movimientos para parecer aún más potente. La demostración de vigor es una cualidad que no puede faltar a la hora de la seducción. Terminada la entrada de calor, es hora de la charla técnica. Pero la mente vuela lejos de la postal táctica, atravesando las paredes del vestuario atestado de perfumes, cadenas de oro y remeras de diseño italiano.

La multitud anuncia con sus cánticos de guerra que la hora del match ha llegado. Tiembla el mundo y es momento de saltar al verde césped. Pero antes hay que supervisar que todo esté en orden: pelo, camiseta, botines fosforescentes. Todavía hay tiempo para chequear el celular por última vez y enterarse que por la noche habrá fiesta de la espuma. “Que garrón -piensa en silencio, mientras entrecierra los ojos y reza un Padrenuestro-. Se me va a arruinar el alisado”.

jueves, 29 de octubre de 2009

Especímenes - La abuela de los yuyos

Las abuelas que lo curan todo con "un tecito" son una extraña especie dedicada a descubrir cuál es la mejor alternativa natural ante cualquier producto en el mercado farmacéutico.

Por Daniela Ruiz Díaz

Existen distintos tipos de abuelas: están las adorables, las cargosas e insoportables, las que son una eminencia en el arte culinario, las que se desviven por sus nietos y se convierten en la “segunda mamá”, e incluso las que tejen los 365 días del año prendas para toda la familia aunque después nadie use esas indiscretas bufandas multicolores. Pero hoy vamos a poner la lupa en aquellas particulares abuelas que creen tener el remedio para todo tipo de dolencia y malestar corporal. Ante el primer síntoma de enfermedad, ella estará lista para sumergirse en la preparación de infusiones caseras.

“No hay nada mejor que la caña con ruda” repite la ancianita todos los años cuando llega agosto. Ella jura que esa mezcla milagrosa es capaz de prevenir cualquier tipo de resfrío, siempre que se la ingiera en la fecha indicada. Si alguien no obedece su sugerencia, ella tendrá preparada un puñado de rosa mosqueta disecada. “Te tomás un tecito de estas hojas y santo remedio”, dice la abuela mientras embadurna su cara con un puré de banana y zapallo que le deja la piel “estiradita”. Las recomendaciones continúan: para lograr resultados óptimos hay que acompañar el té con la inhalación de vapor a base de eucaliptos. “Eso es mejor que la nebulización”, recomienda, y reitera por enésima vez: “mi madre siempre nos curó con esto y nunca necesitamos de ese aparato”.

Ella siempre encuentra solución para todo. Para un dolor muscular sugiere masajear la zona afectada con porotos blancos partidos o, en su defecto, aplicar una mezcla de hojas de tabaco y caña para eliminar la contractura. Y es la nuera, principalmente, quien debe soportar la catarata de consejos sobre su cabeza. Empecinada en que sus nietos “crezcan sanitos”, la abuela recomienda sumarle a la dieta diaria una porción de semilla de lino y cebada para tener huesos fuertes, una bebida hecha a base de barba de choclo para el desarrollo muscular, así como malvón y savia para un pelo brillante (que también se puede complementar con una pegajosa máscara capilar a base de miel, huevo y aceite de oliva).

En días en que la gripe asusta, en la que la vacuna antigripal es casi un trámite obligatorio ante la llegada de cada invierno, en una época en la que el nombre de la droga capaz de combatir el virus de la N1 H1 resuena a menudo en los oídos de los habitantes de todo el planeta, esta peculiar abuela seguirá encomendando su salud a ese número infinito de frascos y paquetitos de yuyos, ordenados alfabéticamente, que guarda en su alacena. Confiará en cualquier otro mejunje casero mucho más que en cualquier sustancia que se consiga en la farmacia. Pareciera ser una especie de alternativa subversiva ante el oscuro negocio capitalista de los medicamentos. Ella tiene su argumento: “así me crié yo y mirá qué bien que estoy”.

martes, 27 de octubre de 2009

Especímenes - El comunista "cool"

El “Che” Guevara comiendo en Mc Donald's. Karl Marx comprando ropa en un shopping. Leon Trostky manejando un Audi A4. Estas imágenes resultan demasiado absurdas como para que uno pueda imaginarlas, a no ser que nos sumerjamos en la sociedad argentina. ¿A dónde quedó la idea de que el socialismo es una ideología que busca abolir la propiedad privada y establecer una sociedad sin clases?

Por Mauro Brissio

Se los ve por doquier. De la boca para afuera todavía celebran el manifiesto comunista, dando charlas en las universidades sobre la manera en que el capitalismo afecta a muchos y beneficia a muy pocos, abogando por una sociedad utópica en donde no exista la propiedad privada y donde los terrenos sean divididos equitativamente entre las personas.

Alzan la bandera de Cuba como meta. Sí, como meta para sus vacaciones de verano, en donde también disfrutarán de sus dólares, esos dólares que tanto criticaron durante la cursada delante de sus alumnos usando los argumentos que horas antes robaron del documental “Zeitgeist”.

Mientras almuerzan en sus casas de campo, ubicadas en alguna zona rural del
interior de la provincia de Buenos Aires, admiran una propaganda socialista libertaria que fue expuesta en las calles de Madrid durante la guerra civil Española, estandarte que fue comprado por 3 pesos con 50 a un ex miliciano que se encontraba en la calle muriéndose de hambre.

Según ellos, para terminar con la pobreza, las desigualdades sociales y las injusticias que nos rodean, resulta fundamental una mayor participación activa en las luchas en favor de los derechos humanos. Sin embargo, en los días de movilizaciones sindicales, ellos aprovechan el fin de semana largo para visitar su casa de Cariló, San Bernardo o Villa Gesell.

Algunos incluso suelen dejarse la barba larga, fuman habanos cubanos y se visten como si estuvieran combatiendo en Sierra Maestra. Pero lejos están de adentrarse a pie en la naturaleza como lo hicieran el "Che" y Fidel: ellos lo hacen cómodamente en su camioneta Hilux 4x4, último modelo, con la música de León Gieco a todo volumen.

Cuando finalmente, luego de muchos años de investigación al mejor estilo Sherlock Holmes, los alumnos logran revelar la doble identidad ideológica de nuestro espécimen, éste suele responder en tono bastante sarcástico: “Haz lo que yo digo pero no lo que yo hago”.

viernes, 23 de octubre de 2009

Especímenes - El "Taringuero"

Amantes de la PC, las “bajadas” gratuitas y los posts más disparatados, conviven en una red con más de 640 mil usuarios registrados. Son los fanáticos de Taringa!, el sitio de descargas más visitado de la Argentina que ahora se cotiza en más de 5 millones de dólares y tiene al Grupo Clarín como su principal comprador ¿Qué tiene este submundo en el que las personas toman el mouse como un modo de vida?

Por Nadia Pinto

Taringa es como estar en el útero de tu madre, en Taringa siempre estás en casa, tiene aire condicionado en verano y calefacción central en invierno”, dice un comentario anónimo que rescató Taringa, el libro, publicado por la editorial Sudamericana. Sin distinción social, edad, sexo o religión, los “Taringueros” construyen su círculo virtual de acuerdo a sus propios códigos y se distancian de aquellos jóvenes que se expresan a través del look. Viven en el anonimato pero tienen un apodo que los identifica para conocerse, intercambiar y compartir buen material.

Para incursionar en esta red, los usuarios deben estar registrados, tener muchísimo tiempo disponible y ser capaces de postear cualquier tipo de dato que sea novedoso, útil y que concuerde con el reglamento de la página. Si supera estos requisitos, el taringuero “novato” se convertirá en “New Full User”, siempre y cuando haga lo posible para actualizar y mejorar sus posts y obtener los valiosos “puntos” de sus compañeros de parte de sus compañeros.

Subiendo cientos de programas para descargar, mega-posts interminable de E-books, guías efectivas para salir en las fotos, claves para levantarse temprano sin usar el despertador, o respuestas al enigma ¿Cómo sueñan los ciegos?, los Taringueros pasan día y noche pensando en alguna idea efectiva que le pueda servir al resto. Si algún post no tiene un contenido interesante o ya fue publicados por otra persona, el resto no duda en “denunciarlo” y comentarlo como un “Repost”: "Te estás apropiando de la idea de un compañero".

Dentro de la red de redes, muchos navegan encontrando sólo un 10 por ciento de lo circula en Internet. La originalidad de esta web y de sus usuarios se basa en buscar aquello que todavía no descubrimos y dejarlo en tus manos.

viernes, 25 de septiembre de 2009

Especímenes - El fierrero

Para saber si estás ante la presencia de un hombre con corazón de motor, es necesario hacer un repaso por el “mundo de los fierreros”.




Por Gabriela Telesca

“El auto nació conmigo.” “El auto es donde canalizo mi lado salvaje.” “Vos ya aprendiste a manejar, lo que te falta es sentirlo.” Estas son algunas de las frases que repiten sin cesar los autodenominados “fierreros de alma”. Sí, todas tuvimos en algún momento un amigo, novio o familiar cuya vida giró en torno a una palanca de cambios, a las exuberantes llantas, a los más variados nombres de repuestos y toda la mar en coche.

Son famosos por gastar más de la mitad de su sueldo en arreglos para que esa coupé Taunus 80 pueda quedar mejor que un Ford Mondeo 0 Km. ¿Y después critican a las mujeres? ¿Acaso no son ellos los que pasan las horas hablando de autos y no prestan atención a otra cosa? ¿No son ellos los que se vuelven locos al escuchar el sonido de un motor V8 y corren tras él cual Romeo detrás de su Julieta? ¿No es aquel que quiere cromar hasta a tu mamá para que combine con sus guardabarros plateados? Incluso llegan al extremo de comparar el auto con una persona, alguien que vive, siente y sufre. “Está chorreando sangre”, dice un pistero de Lanús. “No respira bien”, se preocupa otro fanático, porque “el problema está en el corazón”.

“Agarrar las herramientas y hacer una obra propia” comenta un muchacho en los foros de Internet, en donde todos comparten todo, como el hecho de no dejarlo en un taller mecánico, porque lo bello de todo esto es que “vivan la experiencia de transformar su fierro”. Así fue como se crearon Clubes de fanáticos del Taunus, del Torino y hasta del Fiat 600, más conocido como "el Fitito".

Los problemas aparecen cuando aquel señor Falcon le dice a su novia: “Necesito hablar con vos”. Lo que ella piensa es que la quiere dejar. Cuando el novio llega, la abraza y le dice: “Está mal, el auto está mal. Lo voy a tener que internar unos días en el taller”.
En definitiva, lo importante es que las mujeres no tienen de qué preocuparse. Cuando escuchen a su novio hablar de la mejor cola, a no desanimarse: se refiere a la parte de atrás del Ford Mustang modelo 65.