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miércoles, 14 de octubre de 2009

Si los sapos hablaran... - Hoy: el colorado que toca para Clarín

Interpreto lo que quiere la gente
Habita la tapa del gran diario argentino. Desde la parte superior, allá en el cielo de la derecha, suena la música para golpear gobiernos. El tiempo lo vistió de rojo pasión. Antes, negra era su figura. En exclusiva con Sapos de otro pozo, una figura que afina para un noble proyecto.

Por Juan Britos

- ¿No se cansa de estar siempre con los brazos en alto? ¿Lo hace para mostrar su clarinete?

- Nunca hay que bajar los brazos a la hora de defender la libertad de expresión. Más frente a un gobierno autoritario y chavista como el del matrimonio dictatorial que nos somete desde 2003. Por otro lado, te aclaro que lo que toco no es un clarinete: es una trompeta.

- Al carecer de dedos, ¿interpreta siempre las mismas notas?

- Interpreto lo que quiere la gente. Trabajo para el diario con mayor tirada del país. No preciso los dedos para transmitir el sentir de la población de nuestro querido país.

- ¿Qué opinión le merece la ley de servicios de comunicación audiovisual que debate el poder legislativo?

- Voy a perder guita. Con la ley de control K me bajan el sueldo, seguro. ¿Vos te creés que Kirchner me va a pagar las clases de música?

- ¿Le pagan bien por su trabajo?

- Eso no te lo voy a contestar.

- ¿Por qué?
- Porque considero que pertenece a mi ámbito privado.

- Pero usted es un personaje público…

- Estás equivocado. Trabajo para una empresa privada.

- Que defiende intereses privados.

- No es así. Siempre estuvimos del lado de los necesitados. Cuando Videla precisó nuestro apoyo, ahí estuvimos. Con Menem apoyamos la consolidación de un proyecto nacional y a Duhalde le brindamos la oportunidad de estabilizar un poco la cosa.

- ¿Hay un gremio de logos?

- No. Los gremios le roban la plata a los afiliados y apoyan gobiernos corruptos. Aparte soy el único que tiene presencia. ¿Te fijaste la tapa del resto de los diarios? No hay nadie que tenga mi presencia.

- ¿Que significa la línea debajo de sus piernas?

- Que tengo los pies sobre la tierra.

- Pareciera que esa superficie tambalea…

- ¿De qué me estás hablando? Vamos a trascender al matrimonio setentista. Ningún funcionario resiste diez tapas de Clarín consecutivas.

- ¿Está seguro? En los últimos tiempos tiraron con munición gruesa y no pasó nada.

- Perdimos una batalla pero no la guerra.

- ¿Lo dice por el negocio del fútbol?

- Borges decía que "el fútbol es popular porque la estupidez es popular". Está bien que lo maneje Aníbal Fernández. Es el rey de la estupidez.

- Borges también decía que el fútbol era fundamentalmente comercial. La empresa para la cual trabaja se alimentó varios años de ese plato.

- Eso es mentira. Los que se enriquecieron fueron el ferretero de Sarandí y la banda de obsecuentes que come de sus manos.

- ¿Está preparando el réquiem monopólico?

- No te apresures, no hay nada definido. Pegate una vuelta después de las fiestas. No te olvides que el que ríe último, ríe mejor.

sábado, 3 de octubre de 2009

Si los sapos hablaran... Hoy: el alcohol en gel

En medio del caos que causó la influenza A, una historia de superación nos da la esperanza de que hasta en los peores tiempos siempre hay una salida. Con ustedes, el alcohol en gel.

Por Laura Culot

Yo era un infeliz. Mis días estaban confinados a lugares grises, metálicos, azulejados. Siempre solo, sumido en la total depresión. Para colmo, mi profesión me impedía confesar mi fobia a la sangre y eso entorpecía mis relaciones sociales. Pese a que jamás llegué a desmayarme, intuyo que mi palidez extrema era el motivo principal de la exclusión que padecía.

En plena melancolía, un día escuché en la radio que una nueva gripe se había desatado en México. Y de pronto me encontré imaginado qué pasaría si la situación se extendía a otros países del continente. “Ojo con lo que deseas, no sea cosa que se cumpla”, me interrumpió la voz de mi conciencia.

Lo que sucedió después ya es conocido: la gripe A llegó a la Argentina. El caos fue total, la falta de control y seguimiento de posibles casos contribuyó a que este mal se expandiera sin problemas a todas las capas sociales. Estábamos en el horno. El Gobierno comenzó con campañas televisivas para prevenir el contagio y cuáles eran las medidas de higiene a aplicar: lavarse las manos durante 20 minutos, no llevarse las manos a la boca u ojos, para estornudar taparse con el brazo, para toser taparse con el brazo o pañuelo o pulóver o lo que esté al alcance, pero NUNCA con las manos.

Para ese entonces mi fama ya había despuntado y no iba a parar más. Se calcula que la demanda de alcohol en gel se incrementó en un mes en un 1000 por ciento en promedio. Guillermo Bustos, CEO de Farmacity, dice que antes de la Influenza A se vendían “1.000 unidades de alcohol por día, mientras que ahora se venden 35.000”.

Fui el sustituto perfecto del agua y jabón. Es más, ¡el agua y jabón llegaron a ser sustitutos míos! Comenzaron a producirme a granel, las góndolas de las farmacias estaban abarrotadas y como toda Ley de economía clásica, cuando hay mucha demanda, la oferta cae y el precio se dispara.
Mi vida cambió completamente, dio un giro de 360 grados, comencé a viajar en carteras, bolsos, mochilas, bolsillos, etc.

Mi lugar preferido era la cartera de la mujer, un sitio siempre lleno de cosas nuevas e insólitas, en una de ellas conocí a un francesito que al principio parecía medio engreído porque la dueña lo cuidaba mucho, lo acomodaba para que no se rompiera. Pero en pocos días ya estábamos como chanchos.

No había edificio, dependencia, hogar, institución ni organismo que no me tuviera colgado en todos sus pasillos. Pero... se presentó un problema, no soy hipoalergénico. Ya me estaban difamando, sobre todo las madres que veían enrojecer y resquebrajarse las manos de sus hijos. Cuando difundieron cómo prepararme en forma casera, se produjo la hecatombe y no hubo crema que se resistiera a mis encantos.

Ya soy toda una celebrity, aunque la fama costó. Nunca voy olvidar cómo me hicieron morir de frío arriba de una mesa durante las elecciones legislativas, ni las acusaciones en mi contra, desprestigiando mis cualidades desinfectantes. Prefiero pensar que estos malos tragos son el precio que uno tiene que pagar. Mientras tranto, me encuentro posicionado en el mundo antibacterial y antiviral sin ningún opositor capaz de hacerme sombra… por ahora.